No quiero abrirle la puerta, pero no la puedo dejar fuera, sigo enamorado de ella, o eso creo.
Me dirigo hacia la puerta de mi camerino muy despacio, pensando en qué decirle o qué hacer cuando la vea. Seré incapaz de ser duro con ella, pero es el papel que he decidido asumir, o que Nacho me hizo asumir.
Toco la puerta y abro. Me giro antes de que ella pueda decirme nada. Le doy la espalda y me siento en mi sofá.
-Dani- dice casi susurrando- ¿quién te pegó?
-Nadie- digo. Lo digo serio. Estoy intentando que note que ya me da igual lo que diga. Pero en el fondo no pienso eso.
-Dani- repite- ¿fue anoche?
-Sí.-¡mierda! Lo acabo de admitir.
-¿Fue...fue Miki?
No puedo evitar llorar. Y ella se da cuenta de que, sí, fue Miki. Se sienta a mi lado y acaricia mi cara llena de lágrimas. Puedo ver como ella también deja escapar alguna aunque lo disimula.
-Lo siento, Dani. No te acerques a él. Ultimamente está muy raro.
Acerca su cara a la mía. Sus labios están a punto de rozar los míos cuando la aparto. Me cuesta mucho hacer eso, y me duele hacerselo a ella. Pero no puedo dejar que me bese.
-Tengo problemas con Miki.
-¿Estáis saliendo?
-No.
-¿Entonces?
-No lo se.
-Anna, olvidate de mí. - le repito. Esta vez me duele más decírselo que la anterior. La tengo delante. Se le escapan unas lágrimas y me dice:
-Ahora sí que me olvidaré de tí.
Sale de mi camerino.
-Soy tonto- pienso. - tengo que arreglar esto.
Dani! No la cagues más!
ResponderEliminarMe encanta tu historia, sigue escribiendo
Muchas gracias! ; )
ResponderEliminarJoder, otra vez dani!!! Arreglalo pero de verdad hombre! siguiente :)
ResponderEliminarOtroo! Quiero que vuelvan por favor...!
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