jueves, 6 de septiembre de 2012

Capítulo 1: Nani.

Narra Dani
Perdido. Así estoy. Solo se que estoy sobrevolando un océano. En una mano un cuaderno de piel que agarro con fuerza, la otra sostiene un botellín de agua aún sin abrir. Miro al frente, mirada perdida, no busco a nadie, sin embargo, de vez en cuando mi mirada se cruza con la de una niña de no más de tres años, sentada en el asiento de delante, que, cada poco, se pone de pie en su asiento para mirarme. Vuelvo un momento a la realidad y me fijo en la pequeña rubia de ojos azules, que me sonríe y me dice hola con la mano.
-Hola-le respondo con la voz más dulce que sé poner.
-Hola-susurra ella con su voz infantil.- ¿cómo te llamas?
-Dani-le contesto intentando sonreir.- Eh... ¿te gusta dibujar?- la pequeña asiente. -¿Quieres dibujar aquí?-le digo, y ella vuelve a asentir. Arranco una de las últimas hojas, aún en blanco, de mi cuaderno de piel y le doy un boli.-¿Jugamos a un juego?-asiente de nuevo.- A ver, tu dibujas tres personajes, y yo te cuento un cuento con esos personajes, ¿vale?-la niña sonríe y empieza a dibujar. No me fijo en lo que hace y vuelvo a mi soledad. Vuelvo a mi mirada perdida y a sostener con fuerza la botella de agua llena, que empieza a doblarse.
Un papel cae sobre mis rodillas después de balancearse unos segundos por el aire. Miro a la pequeña, de nuevo de pie sobre su asiento, mirándome y sonriendo, con el boli en la mano. Me fijo en el papel. Veo un perro, un gato y un niño.
-¿Qué son?-le pregunto.
-Un perro y un gato.
-¿Y este?-digo señalando al niño.
-Ese eres tú, 'Nani'. -me dice. La miro sonriendo y empiezo a contarle la historia.
'Había una vez un niño llamado... llamado Nani, que vivía en un pueblo muuuuuuuy pequeño, cerca de las montañas. En ese pueblo, había un perro que se llamaba...'
-¿Cómo se llamaba el perro?-le pregunto.
-Se llamaba... 'Fafú'.-dice la niña.
-¿Fafú?-pregunto extrañado, y ella asiente.
'Bueno, pues había un perro que se llamaba Fafú, y un gatito muy bonito que se llamaba Legi.'
-Le pongo yo el nombre al gato ¿vale?- la pequeña vuelve a asentir.
'Fafú y Legi vivían muy lejos de la casa de Nani. Así que, para verlos, Nani tenía que recorrer todo el pueblo, y siempre se encontraba con alguien que lo entretenía, así que nunca podría ver a sus amigos animales'. -me sorprendo a mí mismo contando esta historia, pero decido seguir, porque la niña parece contenta.- 'Unos dias Nani se encontraba con sus amigos, y se iba a jugar con ellos al fútbol, por ejemplo... sí, al fútbol, aunque también les gustaba mucho el baloncesto. Bueno, pues estaban jugando al fútbol y llegó una niña sola, que llevaba a un perro igual que Fafú, pero que no era Fafú, y a un gato igual que Legi, pero que no era Legi. La niña era muy guapa. Y entonces...'.
-¿Entonces Nani se enamoró?-pregunta la pequeña.
-Sí, Nani se enamoró perdidamente de ella, como no se había enamorado nunca de nadie, pero como no quería hacerle daño, la abandonó.
-¿Tú estás enamorado, Nani?
-¿Qué?-le pregunto. Vuelvo de repente a la realidad, no estaba aquí, estaba pensando en... pensando en... en ella.
-Sí tú estás enamorado.
-¿Qué es estar enamorado?-le pregunto. No se que entiende una niña de tres años por amor.
-Es cuando ves a una chica o a un chico y te vuelves loco porque la quieres.-me dice con su voz infantil. Sonrío. Le señalo el asiento que hay a mi lado y ella también me sonríe.
-Perdona-le digo a su madre. Se gira una chica de más o menos mi edad, castaña, casi pelirroja, con unos ojos preciosos, azules, como los de la que supongo, que será su hija.
-Te... ¿te importa si... la niña... se sienta aquí a mi lado?
-Claro que no, ¿no te molesta?
-Por supuesto que no.-sonrío.
La niña se sienta a mi lado.
-Y bueno... no me dijiste como te llamabas- le digo a la pequeña.
-Ana.-me dice. Intento ocultar las lágrimas.
-Ah...Ana... ¿Ana?-pregunto- que nombre tan bonito.
-Sí, pero ¿sabes una cosa, Nani?
-Dime.-digo haciéndole cosquillas. Se ríe.
-Yo en la escuela ya estoy aprendiendo las letras.
-¿Ah sí?
-Sí, ¿y sabes una cosa?
-Dime.-repito.
-Pues que mi nombre tiene dos 'n'. Es Anna, con dos 'n'. ¿Sabes?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 115: Desde que te ví.

-¿Te acuerdas cuando nos conocimos?
-¿Cómo no me voy a acordar?-le pregunto.
-Eras mi mejor amiga, chica, eras la única en la que confiaba en ese equipo de locos.
-¿En 'Estas no son las noticias'? ¿Equipo de locos? Yo diría que tú eras el loco mayor del equipo, bonico.
-Sí, sí bueno, yo voy muy de loco y de que todo me da igual, pero en el fondo soy una persona ¿sabes?
-Ya... claro...-me deja sin palabras, siempre lo hace.
-Desde que te ví supe que seríamos amigos, supe que nos llevaríamos bien.
-Somos muy distintos.
-¿Qué tiene que ver eso?-me pregunta.
-No se...
-¿Te acuerdas la primera vez que tomamos un café juntos? ¿Eh?-cambia de tema.
-De eso no me olvido.
-Jajaja-sonríe y se pone un poco rojo, supongo que por la vergüenza. Aquella vez se arrodilló ante mí, y me puso la anilla de una botella de agua en el dedo. '¿Quieres ser mi mejor amiga, Anna Simon?'. Yo podría haber pensado que estaba loco, pero no, éramos jóvenes, y estábamos solos en Madrid, necesitabamos un amigo, nos necesitábamos, y nos conocimos.
-Fue bonito, en el fondo.-le digo dándole un golpe en el hombro.
-Era un gilipollas...
-No lo eras.
-¿Una persona normal le pone a otra una anilla de plástico en el dedo y le pide que sea su mejor amiga?
-Es que, Dani, esas cosas no se piden, una persona se convierte en tu mejor amigo o amiga sin que tú se lo pidas, y sin que quieras ni te lo plantees.
-Pues eso, que era un gilipollas.
-Lo sigues siendo-le digo para que sonría, y lo logro, me mira sonriendo un poco.
-¿Te acuerdas?-me pregunta- Tú me contestaste, 'amigos, hasta el fin'.
-Ah....-en realidad sí me acordaba pero también esperaba que él hubiera olvidado esa parte.- fue patético, olvidémoslo.
-¿Patético? ¿Qué es patético, Anna? Una falda de colores y con dibujos te puede parecer patética, pero si quien te la regala es la persona de la que estás verdaderamente enamorada, no es patética. ¿O sí?
-No...
-Pues eso.
Nos quedamos en silencio un rato.
-No puedo disimular-me dice.
-¿El qué?
-Yo lo siento, pero te lo tengo que contar.
-¿Cómo?
-Anna, te quiero, mucho, te quiero mucho. Te quiero como no he querido a otra chica, pero no te quiero hacer sufrir. ¿Entiendes? No me odies, sigamos siendo amigos, hagamos como si nada, por favor, no me odies, pero necesitaba contártelo.
-¿Q...qué...qué?
-Que te quiero, que intento olvidarme de tí y no puedo porque eres mi amor, eres el significado de la palabra amor para mí. Que durante estos dos años he intentado olvidarte, he intentado hacer como que no estabas por aquí, como que solo éramos amigos. Pero me he dado cuenta de que es imposible, de que cada mañana, cuando llegaba a plató, estaba pendiente de donde estabas, de lo que hacías, de lo que comías, de con quien hablabas, de si me sonreías o si yo te sonreía. Y yo intentaba alejarme, porque se que tienes novio y no soy quien para romper una relación, ¿entiendes? pero no, pero no puedo, Anna, porque ha habido chicas, no te lo voy a negar... pero.... pero ninguna como tú, a las demás las olvidaba pero contigo es imposible, te quiero, y disculpame. Se que te he hecho mucho daño estos dos años, se que te he creado dudas, se que he creado dudas en tu relación con Miki, que le he creado dudas a él, pero creeme que no era mi intención. Disculpa, en serio. Te quiero.-antes de que yo pueda responder me besa, me besa como nunca me había besado, como nunca me había besado nadie. Y yo me dejo llevar.

Abro los ojos, miro el reloj, es tarde, miro a mi alrededor, ¿qué hago aquí? ¿y Dani? Estará en la cocina preparando el desayuno. Voy hacia la cocina.
-¿Qué haces tonto? Deja el desayuno que ya lo hago yo... no vayas a quemar algo ahora.... ahora va de chef... el....chico...-no está. Solo hay un papel rosa en la mesa con un corazón dibujado.

'Princesa, se que tal vez no debería haber hecho esto, y antes de nada te pido que me perdones. Cuando leas esto estaré lejos, tal vez sobrevolando el Atlántico, o cualquier otro lugar del mundo, no lo se, y aunque lo supiera no te lo diría. No confío en mí, no te merezco, se que te haría daño y quiero alejarme lo más posible. Reconciliate con Miki, por favor, hazlo por mí. Puede que me arrepienta de esto, pero de quererte nunca me arrepentiré y nunca me perdonaría hacerte daño.  Desde que te ví estoy enamorado de tí, te quiero, y siempre te querré. Dani'.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Capítulo 114: ¿Sueles besar tontos?

'Entramos en dos minutos' escucho desde plató. Me separo un poco de él.
-Esto no ha sido guión-me dice giñándome un ojo.
-¿Y a tí quién te ha dicho que me ha gustado?-le pregunto yo. Claro que me ha gustado, pero tampoco quiero ser tan fácil.
-A mí, al menos, sí me ha gustado.
-Qué pena que sea imposible-le digo.
-¿Imposible? ¿Imposible qué?
-Imposible que... imposible, en general. - casi le cuento todo, soy gilipollas.
-Porque entramos en un minuto, si no, de aquí no te mueves hasta que no me digas qué es lo imposible. No, espera, de este plató tú hoy no sales sin decirme qué es lo imposible. -sonrío.
-Dudo que lo consigas-le digo y me voy hacia el plató.
Me siento en mi silla, libre, al lado de Flo.
'Dentro en 5, 4, 3, 2, 1... dentro'. Suena el 'Summer is crazy' y esta vez si que lo bailo, y sonrío a la cámara, y mando un beso. Es increíble como influye Dani en mi estado de ánimo, realmente increíble.

Termina el programa. Recojo mis cosas, me quito el micro, me hago un par de fotos y firmo unos cuantos autógrafos. Abrazo a Flo, está mal, es la última semana de Otra Movida, se nota triste.
-Mañana nos vemos-le susurro al oído, y él me abraza más fuerte.
Voy hacia mi camerino, me quito un poco el maquillaje, en la tele nos ponen demasiado, si saliera así a la calle, parecería un payaso. Me hago un moño y me pongo una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos. Me quito los tacones y me pongo unas sandalias. Cojo mi bolso, meto el guión dentro y abro la puerta de mi camerino, dirigiéndome a la salida del plató. Y allí está. Apoyado en la pared, sonriendo. Intento pasar pero pone su mano impidiéndolo cada vez que lo intento.
Me paro frente a él.
-¿Qué pretendes?
-Que me cuentes lo que es imposible, ¿recuerdas?
-¿Sabes lo que es imposible?-le digo.
-¿Qué?
-Que seas un poco inteligente, eso es imposible.- y lo empujo para pasar. Corre hasta alcanzarme.
-¿Tú eres bipolar?-me dice riendo.
-No. ¿Y tú?
-Anna, hace un rato me has besado, y ahora... ¿ahora soy tonto?
-No, lo de tonto viene de serie.
-¿Sueles besar tontos?
-Solo los que me gustan.-sonríe.
-Pues entonces te vienes conmigo-me dice.
Al rato, y sin saber muy bien cómo, estamos en su coche. Dirección a quién sabe dónde.
-¿Dónde vamos?
-Déjate llevar.
-No puedo hacer otra cosa, me has obligado a venir contigo, pero ¿dónde vamos?
-Calla, loca.
-¿Loca yo? ¿LOCA YO?-empiezo a gritar por la ventanilla del coche. Se ríe.
-Vale, vale, te lo digo si te callas.
-Me callo.
-Vamos a un sitio que ya conoces.
-¿Mi casa?-pregunto. -¿Sí? ¿SI?
-No, mira.
Miro fuera del coche. Es su casa.
-¿Tu casa?
-De momento sí.
-¿Y qué quieres?
-Que hablemos.
-¿Qué?
-Que hablemos, sorrrrrrrrrda. -me dice.