viernes, 3 de agosto de 2012

Capítulo 111: It's you, it's you, it's all for you.

-¿Y bien?-le pregunto. No me contesta, se muerde el labio, me mira fijamente unos segundos y luego desliza sus manos por mis hombros, hasta mi cuello, empujándome hacia él. Nuestros labios chocan, nos besamos. El beso dura unos segundos, pero a mí me parecen horas. Por una parte creo que no debo besarlo, pero por otra creo que tengo que darle una oportunidad. Porque... nadie se va a enterar ¿no? Además besa bien-pienso mientras nuestros labios se deslizan.- incluso me está gustando el beso. Pero... no, Anna, no.
-No... no... -susurro mientras me besa. Abro los ojos y me separo. Él me busca, pero yo me aparto. - No Raúl, por favor, no me hagas esto más difícil.
Él me agarra otra vez del cuello y vuelve a juntar sus labios con mis labios, deslizándose luego por el cuello.
-Para.-le digo alejándolo de mí con un empujón.
-Disculpa-dice cuando vuelve a ser él. Se aparta con la mano el pelo de la cara, sonríe un poco.-Besas bien, pequeña.-me dice, y se levanta dirigiéndose hacia la puerta. Lo miro.
-¡Espera!-le grito. Él se gira. Supongo que espera que le diga otra cosa, y tal vez, de no haber estado enamorada de Dani, hubiera pedido que se quedase, pero no le quiero hacer daño a Raúl, es un buen chico y aunque hubiera estado con él, nunca estaría igual de enamorada que de Dani. Lo miro. Sigue observándome fijamente. -Esto no ha sucedido. 
Tarda unos segundos en comprender, o eso parece. Niega con la cabeza sonriendo, y se va.

No confío en que no se lo cuente a nadie, y no quiero que Dani sepa nada de esto. Se que es tarde pero marco su número que ya  me se de memoria en mi móvil.
Espero unos segundos.
-¿Anna?
-Dani... ¿qué haces?
-¿Qué quieres?
-Nada... nada... ¿estás ocupado?
-Pues... un poco. ¿Por qué?- noto como comienzan a salir lágrimas de mis ojos. Y aunque intento que no se note en mi voz, él se da cuenta.
-Por... por nada.
-Cuqui, ¿crees que soy gilipollas?-escucho una risa de fondo y no puedo evitar que note que estoy llorando.
-No...
-No te duermas. -dice, y me cuelga.

Cierro los ojos, suspiro.
Me despierta al poco el sonido del telefonillo. Debe ser él, tiene que ser él.



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