Pasamos el día juntos y volvemos a Madrid.
-¿Vamos a mi casa?-dice.
-Bueno.
Entramos a su casa que está algo desordenada pero no me importa solo quiero estar con él.
Nos acostamos juntos en su cama. Cuando toco su cuerpo me doy cuenta de que ahora lo tengo y es mío. Entonces no dejo de tocarlo, acaricio su brazo, sigo por el hombro y luego en la espalda.
-Es una sosa abuela- dice riendo.
-¿Sosa?- grito- eres tú el que no hace nada nunca.
-¿Tiene ganas usted?
No contesto, pero entonces hacemos lo que hace una pareja.
Me duermo, pero me despierto pensando en Miki, Lara y Romina. Pienso en lo que han hecho cada uno de los tres y en que fuimos amigos.
Suspiro un par de vecess y me mira. Está despierto.
-¿Qué pasa cukita?
-Estoy pensando en Miki...y en Lara, y en Romina.
-No pienses en ellos. Duerme, te hace falta enana.
Me encanta ese "enana". No vuelvo a hablar me escondo entre sus brazos e intento dormir. Me duermo enseguida.
Me despierto cuando el señorito sube la persiana de su habitación y la luz me da en la cara.
-¿Eres tonto no?-dijo gritando a la vez que voy hacia él con la intención de tirarlo al suelo.
-Sí.- me dice riendo.- que despertar más raroo tiene la princesa.
Se arrodilla y me besa la mano.
Me coge entre sus brazos y me lleva como si de verdad fuera una princesa hacia su terraza.
¿Qué vamos a hacer en la terraza? De repente caigo en la cuenta.
-¡Daniel! ¡No me tires! ¡No me tires!
-Empiezo a pensar que eres tonta…
-Esto ya me ofende!
-Consigo que la chica más preciosa de este mundo corte con su novio, consigo que salga conmigo y ahora voy y la tiro?
-Estas loquísimo.
-No lo sabes tú bien- me susurra.
En el pequeño balcón hay una mesa y dos sillas. Hay zumo de naranja, dos cafés, todo tipo de cosas para desayunar.
-¡Te como!
-¿Es que no tienes suficiente? Llevo tres horas cocinando!
Le doy un beso y él me deja en una de las dos sillas. Miro mi café, tiene una nota debajo. “Te quiero, Anna Simón Marí”
Lo miro. Me mira un segundo y baja la mirada.
Qué bonitooooo
ResponderEliminar