sábado, 23 de julio de 2011

Capítulo 15: Él

-Daniel, que sí, digo y contesto que sí a tus cartas de las botellas.
No contesta, me mira fijamente durante más de cinco minutos en los que ninguno de los dos decimos nada. Nos miramos a los ojos. No me fijo en lo que hace sino en sus ojos.
En este tiempo recuerdo todos los momentos que hemos pasado juntos, y la primera vez que lo vi. Me acuerdo de lo que pensé cuando ví por primera vez sus ojos y de lo que pienso ahora que lo tengo delante de mí sin decir nada. Entonces me acuerdo de que estoy enamorada de él y por qué. Me acuerdo de las primeras palabras que me dijo y entonces quiero abrazarlo pero no puedo, únicamente puedo mirar sus ojos.
Sin decir nada se apoya en mi hombro y empieza a llorar.
-¿Qué te pasa Dani?
No contesta, no dice nada. Sigue llorando como si yo no le hubiera dicho nada. Me abraza y me tira a la cama. Se acuesta a mi lado.
-Annita, te quiero- me repite.- no se como he sido tan tonto.
No se que decirle.
-Te quiero, Dani.-digo.
No se lo esperaba, me mira sorprendido y me da un beso. Un beso mejor que todos los que me ha dado. Un beso que me hizo sentir que realmente estamos juntos.
Pasamos mucho tiempo abrazados y besándonos en mi cama. Estoy mareada y tengo resaca de anoche, si no fuera por eso probablemente ya hubieramos... decido no pensarlo. Me levanto, lo cojo del brazo y el aprovecha para llevarme como si fuera una niña pequeña a la cocina de mi casa de Mollet.
-¿Qué quiere desayunar abuela?
-Ya me hago yo el desayuno- le digo.- ¿quieres algo?
-Nada.
No tengo mucha hambre, me hago un zumo de naranja mientras él me observa y me abraza, por eso se me cae el zumo en su camisa nueva. No quería hacerlo, me encanta esa camisa.
-Ahora que hago?-pregunta- no me traje más ropa...
-Espera.- digo. Voy a mi habitación y busco una camiseta grande. Antes de salir de mi habitación paso un rato oliendo la camiseta, aún huele a él, porque fue el último que se la puso, y, aunque la lavé muchas veces ese olor no se le quitó, por eso la tenía escondida, no quería ningún recuerdo suyo.
Cuando llego a la cocina me lo encuentro sin camiseta. Lo miro con una sonrisa tontaa y le doy la que llevo. Se da cuenta de mi sonrise y se rie.
-Todavía me acuerdo de esta camiseta- dice riendo. 
Me coje y me tira a la piscina, se tira despues de mí.
-Eres perfecta-me dice.
-Tu eres ... perfecto.
-No sabes que decir eh? Siempre te gano!-dice riendo.
Paso un tiempo pensando en que decirle.
-Eres ... eres Daniel Martinez Villadangos, eso ya es bastante ¿noo?
Se rie y me abraza. Me encanta su risa, y sus abrazos.
-Tú eres mía.

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